martes, 2 de diciembre de 2014

El SIDA...

Hace ya algunos años, que se empezó a hablar del  SIDA. Era una enfermedad casi misteriosa que se llevaba a la gente por delante. Parecía algo que había nacido de la nada y de lo que poco se sabía, solo que era sinónimo de tener los días contados.
Empezamos a oír a hablar de ella como una enfermedad de homosexuales, que poco a poco pasó a ser una enfermedad de toxicómanos por vía intravenosa, o sea, algo de maricas y de yonkis para el gran público, y por tanto, la gente “decente” se encontraba más o menos a salvo…
Después nos dimos cuenta de que no era algo tan marginal, que había gente famosa que tenia aquella enfermedad, ídolos del deporte de jóvenes y adolescentes, como Magic Johnson, estrellas del rock como Freddie Mercury o galanes de Hollywood como Rock Hudson… Pero bueno ¿Cómo era posible? Aquella gente no era lo que teníamos en mente de lo que podía ser un enfermo de sida, no eran viciosos marginales, bueno marginales no, pero viciosos… tanto rock, tanto Hollywood, esta gente acaba mal… El rock y sus excesos, ya se sabe, pero Rock Hudson, un galán que resulta ser marica ¡nos tenía engañados! ¡y lo de Magic…! eso si que no tenía explicación. O si…
Era aquella sociedad, en la que aún estábamos llenos de prejuicios, de tabúes, de desprecio…  El sida era un estigma, se utilizaba la palabra sidoso como algo ofensivo, como si el que lo padeciese era alguien que se lo merecía por vicioso, por asqueroso, y por no ser como la gente respetable, a la que nunca le iba a tocar.
En los barrios, caían los chicos victimas de sida, conozco algún caso que después de salir de la droga no pudo con el sida; tragedias cotidianas de gente normal, víctimas de la droga, de la enfermedad y de la sociedad que se limitaba a decir “pobre chico”, mientras miraba para otro lado pensando “al fin y al cabo tú te lo has buscado…”
Fueron apareciendo las campañas, como aquella inolvidable para muchos de “póntelo, pónselo” que en aquella España nuestra, con aspiraciones de moderna, supuso una revolución porque se invitaba a usar condones no como estaban acostumbrados nuestros padres o hermanos mayores para evitar embarazos y de forma casi clandestina, sino como algo que te podía salvar la vida. Porque no olvidemos que entonces sida y muerte caminaban de la mano.
Empezamos a tener información, empezaron a aparecer los lazos rojos, empezamos a familiarizarnos con algunos términos, como el término VIH en lugar de sida, empezábamos a oír hablar de los “ceropositivos” que era gente que tenía el sida pero que no estaba para morirse, no lo entendíamos muy bien porque hasta entonces el sida nos parecía algo que mataba de forma fulminante, se generalizó aquello del “sexo seguro”, se empezó a hablar de las narcosalas, de repartir preservativos a las prostitutas, de campañas en institutos que nos hacían más o menos gracia porque venían unos chicos a repartir folletos, dar una charla y repartir condones.
Poco a poco fuimos conscientes que aquella enfermedad  “de maricas y drogadictos” no estaba destinada solo a ellos. Aquella enfermedad, como todas, le podía tocar a cualquiera, por una relación sexual homosexual o heterosexual, por cualquier fatalidad utilizando material que pudiese contener sangre, o incluso en transfusiones de sangre. Se fueron conociendo cada vez más casos de “gente normal” que se había contagiado, y la información y la prevención fue llegando cada vez a más gente y de forma más clara. Fuimos conscientes de que en África el sida era algo devastador, que no era una enfermedad moderna del mundo moderno, sino que azotaba con más fuerza aún a aquellos que les suele tocar siempre, y no me refiero a “maricas y yonkis”  sino a la gente que no ha tenido la suerte de nacer o vivir en lo que llamamos países desarrollados.
Hoy por hoy, gracias a la investigación sobre esta enfermedad, gracias al desarrollo de fármacos, gracias al esfuerzo de muchos,  parece que lo que era una enfermedad mortal está pasando a ser una enfermedad crónica con una calidad de vida aceptable en gran parte de los casos, al menos para las personas que tienen la suerte de vivir en países que pueden asumir el coste de los tratamientos. Sabemos que VIH ya no es sinónimo de sida, sabemos que un seropositivo es una persona que se tiene que cuidar y que puede contagiar al resto, pero que ya no mueren como antes. Se habla de vacunas, se habla de posibilidad de desarrollar fármacos para curar la enfermedad, se habla del 2030… Lo que parece difícil es que la información, la prevención y los medicamentos lleguen a esos países en los que la enfermedad mata a más gente, eso sí, hay no se qué artefacto en no sé qué asteroide tomando datos sobre no se qué cosa.
Hasta entonces, hasta que se gane la batalla, seguiré brindando hasta la cirrosis por la vacuna del sida, que decía Andrés Calamaro.

Y tú, lector que lees esto, puede que no seas médico, ni trabajes en un hospital, ni te dediques a investigar nuevos fármacos, pero puedes hacer algo importante y vital por las personas que tienen VIH: es algo tan simple como no discriminar. Está en manos de todos




martes, 16 de septiembre de 2014

Es parentesco sin sangre una amistad verdadera

Hoy hace unos cuantos años de mi primer encuentro con mi amigo Rubén. No fue un encuentro en una red social ni en un bar. Aquel día de septiembre estábamos apunto de comenzar una andadura que cambiaria nuestras vidas. Era un día de cartera y de cuaderno, de lápiz y de goma. Era el día que empezamos a ir a parvulitos. Es cierto que había más niños, y algunos de ellos siguen siendo mis amigos. Lo que tiene de especial aquel momento es que fuimos los últimos que nos quedamos a la puerta, mientras el resto de niños ya habían entrado Rubén y yo llorábamos a moco tendido porque no queríamos entrar en aquel mundo desconocido llamado colegio y separarnos por primera vez de nuestras madres. Recuerdo a la señorita Carmina que salió a por nosotros, nos dio un beso a cada uno, nos cogió la mano y nos llevó adentro. Supongo que nuestras madres quedaron en la puerta con una sensación no muy agradable, y se que guardan aquel momento que recordamos de vez en cuando, mi madre no se olvida de Rubén, “el de la puerta del colegio” y supongo que a la madre de Rubén le pasará algo similar conmigo.

Pasaron los años, la amistad tuvo diferentes etapas, y según fuimos forjando nuestra personalidad llegando a ese punto llamado adolescencia en el que tienes que elegir, tomamos la decisión inconsciente de seguir juntos en el camino. Años locos, de beberse la vida de un tirón, de romperse los tímpanos escuchando Rock and Roll y de conversaciones interminables acompañadas del sonido del vidrio, del humo de un cigarrillo o del silencio cómplice de la noche…

Después viene la época de las decisiones que se suponen serias, aunque para mí la verdad una de las decisiones más serias es elegir a mis amigos. Cada uno con sus aciertos y sus fracasos, con chicas fugaces o duraderas, caminos aparentemente diferentes, abriendo fronteras a un mundo que traspasaba aquellos muros del barrio, aquellos bares de siempre, y aquellas chicas a las que amábamos en silencio, para conocer nuevas gentes, nuevos retos académicos y laborales, pero siempre sabiendo que uno y otro estábamos ahí.
Por suerte, a pesar del tiempo, de las mujeres que han pasado por nuestras vidas, de los trabajos, de las circunstancias nunca nos separamos del todo. Siempre hemos seguido sabiendo uno del otro, compartiendo logros y fracasos, con la sensación de hacerlos propios.

Hace unos años, después de nuestro deambular por el mundo, mi amigo Rubén quiso compartir un momento importante de su vida conmigo, y con un pequeño puñado de amigos del mismo calado, de esos que están ahí, a pesar del tiempo, la distancia y las circunstancias sabes que son y están. La cita fue histórica, como histórico fue el entorno (concierto de los Stones en San Sebastián) y siempre agradeceré a Rubén que nos volviese a unir. Desde entonces siempre buscamos una excusa para reunirnos  de nuevo sin dejar pasar mucho tiempo y compartir la vida.

Aparte de mi amigo Rubén tengo algunos amigos mas, lo he puesto como ejemplo porque fue el primero que conocí en el colegio un 15 de septiembre como hoy, pero tengo algunas historias más, historias de amistad. Esa amistad que hace que aunque no te veas en años, el día del reencuentro todo fluye, no hay incomodidad, no hay esa sensación de no saber de que hablar, o pensar que molestas. Confianza plena para pedir un favor, para ofrecer el hombro para llorar, los oídos para escuchar o la cabeza para ayudar a tomar decisiones. Amigos que se alegran de tus éxitos, en lugar de tener envidia, y se entristecen con tus fracasos y te ofrecen su mano, en lugar de hacer leña del árbol caído. Amigos que a pesar de estar en otra posición en lo laboral o en lo personal, te tratan como siempre, te tratan como a un igual, sin contarte lo que tienen o lo que hacen desde la perspectiva de sentirse superiores, todo lo contrario.

Una de las razones que tengo para sentirme afortunado es seguir conservando a ese puñado de amigos incondicionales, a los que he conocido en diferentes momentos de mi vida, unos en la niñez, otros en la juventud, en diferentes ámbitos de la vida, pero siempre como elección personal.

Espero seguir conservando a mis amigos hasta el final de nuestros días. Una de las cosas que suelo decir es que a mí me basta con cuatro amigos para que el día de mi entierro porten mi féretro y me acompañen a mi última morada. El no tener la perspectiva de formar una familia me suele entristecer (eso es otra historia), pero se que tengo algo que no tiene todo el mundo y es esa amistad de verdad.

Como escribió Calderón de la Barca, y como rubricó mi amigo Rubén en el reencuentro: “es parentesco sin sangre una amistad verdadera”





martes, 3 de junio de 2014

Abdicando

Hoy ha sido uno de esos días de telediarios monotemáticos, de parabienes, de opiniones, de listos, de "yo eso ya lo sabia".... Y es que hoy ha sido uno de esos días que se pueden morir cien niños (o sea, como todos los días), pero la noticia es otra. Un día histórico de esos. Un día de los que dentro de unos años sacaran imágenes, y aquellos que las vean se reirán de nuestras barbas, de nuestros pantalones o de los zapatos de las chicas... Hoy el "ciudadano Juan Carlos de Borbón", como decía Pilar Rahola, ha comunicado su intención de abdicar a favor de su hijo, el ciudadano Felipe de Borbón.
La verdad que desde que tengo uso de razón (o algo similar) me acuerdo de Juan Carlos I como "el Rey" (bueno, a partir de los 12 o 13 años para mi el Rey comenzó a ser un tal Elvis Presley, pero esa es otra historia), al igual que me pasaba con el Papa Juan Pablo II, y aunque pensé que nunca me iba a acostumbrar a que hubiese otro Papa, me acostumbré (aunque a Juan Pablo II digamos que le tengo un especial cariño), y supongo que igualmente me acostumbraré a tener otro Rey. Creo que poco va a cambiar, aparte de la persona, ya que este que va a entrar está educado y aleccionado para continuar la misma linea que hasta ahora ha seguido la Corona.
Recuerdo que cuando yo era pequeño, el Rey era un personaje al que se le respetaba en general, un tipo que aparecía cada dos por tres vestido de militar, hablando con gente de países con los que estábamos enfadados y hacíamos las paces, batallando con franquistas y militares por un lado, y legalizando y hablando con comunistas por otro. Daba la impresión de que hacia algo, la verdad.
Hoy me he dado cuenta, aunque ya me había dado cuenta antes, de que en la sesión de investidura iba vestido de militar, supongo que para recordar que era el jefe de los de los sables, que eran los que mas mandaban y mas miedo metían en España, no se si para que no se le sublevasen, o para inculcar al pueblo que el iba a ser el jefe de los que mandaban, que en ese momento no eran los partidos políticos, mas que nada porque no había.
Traidor para unos, y enemigo potencial para otros, parece que nadie daba un duro por el (Carrillo lo bautizó como Juan Carlos I el breve), pero han pasado los años y ahí a seguido. Si echáis cuentas, 39 años (no se me olvida) alguno más de los que estuvo ocupando la Jefatura del Estado el general Franco, si amigos, ha durado en el cargo más que Franco. Durante muchos años estuvo muy bien valorado, y era poco menos que intocable, nunca se hablaba mal de el Rey, ni en la tele ni en los periódicos... ¿conducta ejemplar, censura o gratitud? no se si alguna vez lo sabremos, aunque en el CAP me explicaron que había algunos acuerdos no escritos. Muchos republicanos de toda la vida se definían a si mismos como "Juancarlistas" y se deshacían en elogios hacia el monarca.
Sea como fuere, los últimos años han sido los de los elefantes, lo de Corina, los despropósitos del yerno y la hija, los desmanes de Froilán, la falta de profesionalidad de la Letizia... En definitiva, que la gloria de los primeros años de reinado en los que el Rey fue poco menos que un héroe, se ha cubierto de mierda por las torpezas, las indiscreciones y el vil metal. Y es que cuando uno es Jefe del Estado, y más cuando no es Jefe del Estado electo, aparte de hacer bien su trabajo, no se puede patinar, porque se debe al pueblo. A mi la vida personal de las personas me suda la polla, que cace elefantes o que se folle a una guiri me da bastante igual, que son cosas que la realeza ha hecho a lo largo de la historia (cazar y follar con todo lo que se ponga a tiro principalmente) pero en los tiempos que corren esta mal visto. La historia supongo que lo recordará por lo primero más que por lo último, aunque si la historia se hace a partir de las hemerotecas, ya sabemos lo que más periódicos vende.
Espero que Felipe VI tenga mas cojones que su padre para afrontar determinados temas, temas jodidos, temas que nos preocupan, y le hagan ganarse el respeto de la gente, ese respeto que Juan Carlos I ha ido perdiendo poco a poco.
Si os digo la verdad, yo no soy monárquico, pero tampoco republicano. Soy del que lo haga bien.
Como recuerdo, nos quedan las imágenes junto a Franco, las primeras apariciones como Rey, sus primeros encuentros con socialistas y comunistas, el tan traido y llevado 23-F, los mundiales, el saludo a Felipe González cuando llegó al Gobierno... Yo creo que después de la entrada en el "mercado común", que supuso algo asi como la entrada de España en ese grupo de países "modernos" tan ansiado, el Rey pasó a un segundo plano, hasta volver al candelero por las últimas miserias.
Como os decía, nos quedan las imágenes, y también las monedas (en pesetas y en euros) y los sellos...

No se si recordareis cuando al acabar la programación de la televisión sonaba el himno nacional con imágenes del Rey y el resto de miembros de la Casa Real. Ahí os lo dejo, para los más jóvenes.








lunes, 14 de abril de 2014

Que la vida iba en serio...

Hay dias como hoy en los que se cumplen años. Y hay veces que mirando hacia atrás uno se da cuenta de que lleva toda la puta vida peleando, y al final el destino es una caja de madera; y sin embargo se esta perdiendo la vida luchando por no se sabe bien que, en lugar de saborear a cada minuto ese camino llamado vida.
Creo que es buen momento para cambiar de perspectiva.

Ya lo dijo mi tocayo, Jaime Gil de Biedma:

Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde,

como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos:

envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra




martes, 11 de marzo de 2014

11 de marzo

Hay cosas que se te quedan grabadas, generalmente cosas que tienen que ver con la muerte, o con la vida. Recuerdo aquella mañana, algunos momentos concretos los recuerdo de forma prácticamente fotográfica. Recuerdo la confusión de la radio en los primeros momentos, en los que no se sabia que había ocurrido exactamente, pero según pasaba el tiempo se transmitía una sensación de acojone que se podía palpar en el ambiente. Programas de entretenimiento matutino en los que la risa se cortaba de repente y daba paso a la preocupación. Mientras iba a ganarme la vida ayudando a un amigo, las noticias iban llegando y nuestro desconcierto aumentando. Estuve practicamente toda la mañana escuchando la radio, y mi amigo y yo estuvimos hablando varias veces por teléfono con la extraña sensación de "que cojones está pasando", no me cuadraba aquello. Para mi el terrorismo hasta entonces era una cosa que conocía desde siempre, que lo llevaban a cabo unos malnacidos que formaban la ETA, y generalmente afectaba a maderos, picoletos, militares y a algún concejal, pero, aunque era indignante, mi sensación era que no afectaba al "gran publico", por lo que, salvo fatal casualidad, creo que inconscientemente me consideraba a salvo. Lo más parecido era lo de Hipercor y yo practicamente carecía de recuerdos sobre aquello. Pero esto era diferente: un atentado indiscriminado contra la gente de la calle, sin un objetivo personal concreto, sino una matanza porque si contra la gente que en ese momento estuviese en un lugar tan común para todos como es un tren: eso me hizo sentir, además de una sensación de inmensa tristeza por las personas, una sensación de vulnerabilidad e indefensión, de que nadie estaba a salvo y de que la crueldad humana puede ser infinita.
Llegar a casa y ver las primeras imagenes, y seguir flipando. Ver algo tan común como un tren completamente destripado, escuchar testimonios de heridos y familiares... Joderrrrrrrrr, lo de los familiares me impacto, mucho, gente que no encontraba a sus seres queridos, o que se dirigían hacia la improvisada morgue del IFEMA esperando no encontrarse con un fatal desenlace. Yo imaginaba a mis padres en esa situación y me acojonaba, me acojonaba poder haber sido yo uno de los viajeros de aquellos trenes y que mis padres tuviesen que pasar por aquello, gracias a Dios no fue así, pero aquello era muy real, muy cercano... En aquellas personas me veía a mi. Padres, hermanos, hijos, parejas... Cuanto dolor, cuanto sufrimiento. Mis abuelos vivieron una guerra, pero para mi aquello creo que ha sido lo mas dramático que he podido ver, y vuelvo a dar gracias a Dios porque no me afecto de cerca. Poco a poco fuimos sabiendo de los familiares y amigos que estaban en Madrid en aquellos días y por suerte todos estaban bien.
Las sensaciones de la tarde, eran de silencio. La gente no hablaba, solo escuchaba las noticias, recuerdo ver al ministro en la televisión de un bar y la gente escuchando, yo creo que la consternación era general, y por unas horas aquello tan español de opinar se quedó en un segundo plano. La manifestación, o lo que fuese, a ultima hora, también estaba cargada de silencios. Yo no suelo ir a manifestaciones, pero sentía la necesidad imperiosa de hacer algo, de arropar de alguna manera a aquellas personas aunque fuese desde la distancia. Me llamaba la atención que la manifestación no se moviese, hasta que me enteré de que realmente cuando la cabeza llegaba a la Plaza Mayor, la cola aun no había salido. Aunque sirva de poco, eso te hace reconciliarte con el ser humano, saber que el apoyo de la gente muchas veces es mayor que la crueldad de unos pocos. Recuerdo un gran silencio, una marabunta de gente y un gran silencio.
En la noche me costó dormir, pensando en aquellas victimas y en sus familias, en la tragedia... Unos días después me enteré que una de las victimas era una chavala del barrio, mas o menos de mi edad, amiga de amigos mios, y familia de un buen amigo. Eso me hizo sentir aun mas la cercanía de aquello, y la fragilidad del ser humano. Poner nombre a una víctima te pone la realidad delante.
Siguieron días de crispación, de dardos políticos, de confusión... La verdad, entonces como hoy, mi preocupación estaba con las familias, y en cuanto a los autores mi pensamiento entonces era que me parecía extremadamente cruel e inhumano aquello, independientemente de quien fuese el autor. No se si la justicia humana acertará o no, pero confío en que la Justicia Divina tendrá piedad con las victimas, y hará Justicia con los verdugos.
En el día de hoy, 10 años después, simplemente mi recuerdo, mi reflexión y mi oración para todos ellos, y para sus familias.

Descansen en Paz


viernes, 7 de marzo de 2014

Sentimientos

   Las personas en general tendemos a prostituir las palabras, palabras como amistad, amor, rabia, depresión... se usan demasiado, y se desvirtúa su significado. Para mi, decir que alguien es mi amigo es algo mas que una palabra, y por ejemplo estar deprimido para mi tiene un sentido bastante mas profundo que tener un día jodido, o una frustración intrascendente.
   Se suelen confundir los sentimientos con el pasteleo, con la sensiblería, o con la lágrima fácil, y eso no me gusta amigos. Bajo mi apariencia de tipo pasota, hay, como en todo ser vivo en mayor o menor medida, una cascada de sentimientos, que no suelo compartir nada mas que con quien lo merece: rabia, amor, dolor, amistad, tristeza, frustración, alegría... Muchas veces puedo estar riendo, pero os aseguro que por dentro me estoy descojonando, es decir el sentimiento interior es bastante mas grande que el que suelo exteriorizar. Y mis lágrimas... solo quien lo merezca me puede ver llorar, de lo contrario me arriesgo a que mis lágrimas sean la risa hiriente de otro.
   De la vida he ido aprendiendo que los sentimientos no se pueden poner encima de la mesa a la vista y alcance de todo el mundo para que llegue cualquier hijo de puta y se mee encima de ellos, se burle y juegue al desprecio. No amigos, porque en ese caso me tendría que liar a hostias hasta que me doliese la mano, y cada vez me gusta menos hacer uso de la violencia física. Hacer evidentes los sentimientos, sobre todo con quien no lo merece nos hace vulnerables, quien merezca ser participe de ellos lo va a ser pero sin magnificar las cosas, ni hacer de la vida una película de Sandra Bullock.
   Cada vez odio mas el pasteleo, la subnormalidad reinante, la gilipollez vomitiva y la falsedad sentimental. Puede que la vida me haya golpeado, pero no he dejado de creer en el amor, en la lealtad o en la amistad, hay personas que me lo demuestran cada día, y eso me reconforta, os lo aseguro, solo hay que saber ver y escuchar con algo mas que los ojos y los oídos y seréis conscientes de quien merece lo mas profundo de vosotros. Y tened presente que siempre hay que quererse, aunque los demás pasen de ti como de la mierda, en el momento que alguien se deja de querer las cosas empiezan a ir mal, así que al resto que les den por el culo y en los momentos jodidos, guardaos lo mejor de vosotros para vosotros mismos: no es egoísmo es supervivencia. Tu mejor amigo, tu mejor novia, tu mejor amante eres tú.

Consejos vendo y pa mi no tengo...




jueves, 20 de febrero de 2014

Mala hostia

Últimamente creo que me invade la mala hostia. Yo no soy una persona que tenga mala hostia, o eso creo, pero últimamente estoy de mala hostia, en poco tiempo varias personas con las que tengo relaciones muy diferentes me lo han dicho, cosas como "te está cambiando el carácter", o "no te enfades..." Mi contestación es algún tipo de justificación, de excusa, o decir que yo hablo así. Pero yo se que si, que estoy de mala hostia.
No es por justificarme, pero vivimos en la era de la mala hostia. Poned el telediario y veréis revueltas, protestas, gente crispada, gente de mala hostia... Y si salen hablando los políticos, lo mismo, mala hostia, descalificaciones... Programas de "periolistos" y tertulianos donde predomina el mal gusto, la descalificación, la crispación y la mala hostia, por no hablar de los "Sálvames" y similares... Y lo de los negros o subsaharianos o como los queramos llamar que han sido atacados con pelotas de goma: el hecho en si se ha desdibujado y ha pasado a ser un ejercicio de mala hostia entre políticos de un signo y otro, con justificación y descalificación dependiendo del bando. Todo es válido para recrearse en el descrédito, el ataque, la crispación, y eso contribuye a que la gente se ponga de mala hostia.
Para mi es una sensación que crece dentro, me sube desde la parte baja de los cojones hasta la garganta y sale en forma de gritos, palabras gruesas y exabruptos, y otras veces me recorre los brazos y se traduce en golpes y manos apretadas. No se lo que me lo produce, o a lo mejor si pero no lo quiero reconocer o afrontar, pero ultimamente crece dentro de mi como una planta de marihuana que echase raíces en mi estómago y quisiese salir por mi boca, extendiendo sus ramas por mis brazos.
Y es cierto que la rabia hay que descargarla, de alguna manera, y si no es así se acumula, se enquista y duele, y presiona, y ahoga y te mina la puta vida. Así que no se si estoy canalizando mi rabia contenida de estos años y sacándola hacia afuera, o es algo nuevo que está creciendo.
Creo que lo que voy a hacer es dejarla fluir, intentando no canalizarla contra la gente que no tiene ni culpa ni pena, aunque a lo mejor debería empezar a salpicar con ella a la gente que me toca los cojones, y que por educación, o saber estar o lo que sea siempre he intentado no buscar la confrontación y por tanto guardarme la mala hostia que me provocan para mi. Porque aunque no os lo parezca, he tenido la suerte de recibir una educación en ciertos valores como el respeto y la no beligerancia que suelo aplicar casi siempre, pero todos tenemos un limite, puede ser que este cambiando ese límite simplemente, o que se me esté secando la pólvora y me esté volviendo mas explosivo.
Que no aguanto una avispa en los cojones, oiga.









domingo, 16 de febrero de 2014

Cada perro que se chupe su pijo

   Supongo que nos pasa a todos, a veces hay expresiones que se te quedan en la mente, que almacenas por alguna determinada razón, podríamos decir que te marcan o que suponen un aprendizaje repentino. Pues bien, a mi me ha ocurrido unas cuantas veces, y esta expresión ha sido una de ellas: "cada perro que se chupe su pijo"
   Hace ya algunos años, cuando estaba terminando la carrera, comencé a trabajar en mi primer trabajo "serio" para una empresa de electricidad. La verdad que el trabajo era una puta mierda en general, aunque tenía algunas cosas que me gustaban, pero para mi era una aventura, la aventura del mundo laboral en un trabajo que poco tenía que ver con mis horas de clase, de estudio y de laboratorio... En determinados momentos las pasé putas, pero aquella experiencia me transportó a un mundo diferente de aquel por el que me había movido hasta entonces, ni mejor ni peor, diferente. Un mundo donde el encargado gritaba a diestro y siniestro, donde todo el mundo se cagaba en Dios, donde hablar a voces era lo habitual, donde había compañeros que te ayudaban, otros que no, y otros que te puteaban, incluso había personas que sufrían acoso laboral y que nadie tenia cojones de reconocerlo abiertamente, es más, algunos se ensañaban con el débil para sentirse mas fuertes... Poco a poco fui entendiendo esa expresión "cada perro que se chupe su pijo". 
   Recuerdo perfectamente quien la dijo, y la verdad me hizo hasta gracia, era uno de los primeros días en la empresa, y en aquel momento la entendí pero no la entendí... 
   Poco a poco fui entendiendo la frase, me di cuenta de que  las cosas eran así, que yo me tenia que chupar mi propio pijo, que aunque había buenos compañeros, aquello era una pequeña jungla, que no te solían regalar nada, que había gente que te puteaba por la razón que fuese o simplemente porque si, que en cualquier momento encendían el ventilador de la mierda y aquello empezaba a salpicar, que a casi nadie le importaba lo jodido que pudieses estar un determinado día, que en definitiva, estabas solo...
   Después de aquel trabajo, he tenido otros trabajos, y más de lo mismo, aunque de otra manera, pero la historia siempre se repite, y el aforismo es aplicable: "cada perro que se chupe su pijo"
   Y con el paso del tiempo, te vas dando cuenta que no solo es aplicable al trabajo, también se aplica al resto de los ámbitos de la vida. Nadie te va a regalar nada, únicamente los padres por ese amor y ese instinto natural hacia los hijos, y no todos, puede que algunos me hayaís oído decir aquello de que "el amor verdadero no existe, son los padres", y es así, es el único amor fuerte y en muchas ocasiones desinteresado... 
    Llega un momento en el que te das cuenta que estas solo, si, solo en el sentido mas jodido de la palabra, el egoísmo del ser humano es lo primero, así que tu pijo te lo chupas tú, tu vida la resuelves tú, y tus problemas son tuyos... Ni parejas, ni familia, ni amigos y mucho menos compañeros de trabajo, determinadas situaciones de la vida se viven en la mas absoluta de las soledades, y o se resuelven o quedan ahí por los siglos de los siglos, como las preguntas de un examen sin contestar, o el desorden de la habitación de un soltero.
    Asi que estoy aprendiendo a no esperar nada de nadie, nadie me va a chupar el pijo (metafóricamente hablando, claro...), y si un día me lo chupan bienvenido sea, pero pasarse la vida esperando es un error, no es que las personas sean malas por naturaleza, es que hay dos cosas que el ser humano tiene que hacer por si solo: vivir y morir, y nadie lo va a hacer por ti, amigo.
     Gracias Manolo por aquella frase dicha tan a tiempo.




sábado, 15 de febrero de 2014

Dejen que me presente

Hola, quien seas. Si has llegado hasta aquí es por curiosidad, porque me conoces de algo, o porque te has equivocado. Sea como sea, bienvenido a este humilde rincón del loco de receta.

Hace tiempo que me ronda la idea de escribir un blog, me parece que lo de las "redes sociales" se me queda pequeño, perdón, decir que se me queda pequeño creo que es vanidad, lo que quiero decir es que quiero algo más. De Facebook me he cansado hace tiempo, tanta foto, tanta chorrada, solicitudes de comemeelrabocrush, gente que te espía y luego lo casca... En fin, que no es lo que era, y lo utilizo para mantener contacto con determinadas personas y poco más, porque todo lo que escribas puede ser utilizado en tu contra (generalmente la gente utiliza a favor pocas cosas). Twitter me sirve para leer a algunas personas interesantes, para enterarme de las noticias y de las opiniones, para reirme con gente verdaderamente ocurrente e inteligente, y sobre todo para vomitar mi rabia, para eyacular pensamientos, para ser irreverente, para sacar mi parte "almodovariana" (un amigo mio me decía que parecía sacado de una película de Almodovar), para darme al sarcasmo, a la burla y al hablar por hablar sin pensarlo demasiado, aquello de escribir lo primero que se te viene a la cabeza en un determinado instante. Pero yo no soy ni el de Facebook ni el de Twitter, bueno si, pero no, es decir, no es un reflejo de todo lo que soy, solo de una parte, y creo que en un blog, aunque no lo lea nadie puedo poner algo más, y si alguien lo lee será por que le interesa, no para stalkear, para criticar o para juzgarme (bueno, eso si en mayor o menor medida lo haréis). 

Realmente esto lo hago para mi, no para vosotros, aunque si lo leéis estoy agradecido de corazón, pero lo primero de todo es darme al placer de escribir por escribir, lo segundo compartirlo con vosotros, mentes curiosas.

Poco tengo que decir de mi, si me lees me iras descubriendo, descubrirás mi normalidad o mi anormalidad, mis paranoias y mis traumas, mis virtudes y mis miserias, así que estás a tiempo de irte por donde has venido. Me puedes llamar Jaime, o me puedes llamar Sputnik, por los dos nombres atiendo, cada uno tiene su historia, creo que lo contaré otro día, o quizá dentro de un rato, ya veremos.

No se lo que escribiré, supongo que de mis pensamientos, de mis opiniones,  de música, de lo que me gusta, de lo que me pone de mala hostia o de mi puta vida en general. No tengo pretensiones, solo quiero escribir algo.

En cuanto al nombre del blog, está sacado de una canción de Joaquín Sabina (que también interpretó Pulgarcito) y que se titula "Que demasiao". Alguien que me conoce desde hace muchos años, mejor dicho desde hace todos los años se dirigía a mi como "macarra de ceñido pantalón" en mis años de adolescencia, de pantalones vaqueros elásticos, camiseta negra, anilla en la oreja y de días y noches en la calle... Para los que no conozcáis la canción y para los que si, aquí os la dejo, tiene sus añetes, pero su ritmo de blues urbano y rollo barriobajero tiene su cosa. 




Gracias por venir. Espero volver a veros por aquí