No es por justificarme, pero vivimos en la era de la mala hostia. Poned el telediario y veréis revueltas, protestas, gente crispada, gente de mala hostia... Y si salen hablando los políticos, lo mismo, mala hostia, descalificaciones... Programas de "periolistos" y tertulianos donde predomina el mal gusto, la descalificación, la crispación y la mala hostia, por no hablar de los "Sálvames" y similares... Y lo de los negros o subsaharianos o como los queramos llamar que han sido atacados con pelotas de goma: el hecho en si se ha desdibujado y ha pasado a ser un ejercicio de mala hostia entre políticos de un signo y otro, con justificación y descalificación dependiendo del bando. Todo es válido para recrearse en el descrédito, el ataque, la crispación, y eso contribuye a que la gente se ponga de mala hostia.
Para mi es una sensación que crece dentro, me sube desde la parte baja de los cojones hasta la garganta y sale en forma de gritos, palabras gruesas y exabruptos, y otras veces me recorre los brazos y se traduce en golpes y manos apretadas. No se lo que me lo produce, o a lo mejor si pero no lo quiero reconocer o afrontar, pero ultimamente crece dentro de mi como una planta de marihuana que echase raíces en mi estómago y quisiese salir por mi boca, extendiendo sus ramas por mis brazos.
Y es cierto que la rabia hay que descargarla, de alguna manera, y si no es así se acumula, se enquista y duele, y presiona, y ahoga y te mina la puta vida. Así que no se si estoy canalizando mi rabia contenida de estos años y sacándola hacia afuera, o es algo nuevo que está creciendo.
Creo que lo que voy a hacer es dejarla fluir, intentando no canalizarla contra la gente que no tiene ni culpa ni pena, aunque a lo mejor debería empezar a salpicar con ella a la gente que me toca los cojones, y que por educación, o saber estar o lo que sea siempre he intentado no buscar la confrontación y por tanto guardarme la mala hostia que me provocan para mi. Porque aunque no os lo parezca, he tenido la suerte de recibir una educación en ciertos valores como el respeto y la no beligerancia que suelo aplicar casi siempre, pero todos tenemos un limite, puede ser que este cambiando ese límite simplemente, o que se me esté secando la pólvora y me esté volviendo mas explosivo.
Que no aguanto una avispa en los cojones, oiga.